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LOS PREMIOS NOBEL DE LITERATURA EN SU TINTA
(Continuación: 7)

LOS PREMIOS NOBEL ESPAÑOLES E HISPANOAMERICANOS

1967 — MIGUEL ÁNGEL ASTURIAS (1899–1974)

La obra y figura de Miguel Ángel Asturias, y haberle otorgado el Nobel por la supuesta universalidad que implica, suscita cuestiones que los historiadores y críticos literarios dan por supuestas o suelen soslayar u omitir, y a las que aquí se aludirá aunque sea someramente.

Nada revelador dice Kjell Espmark de Miguel Ángel Asturias y consigna sólo el dato de que, en principio, se había pensado dividir el Premio entre el mismo Asturias y Borges. Refiere además que, en opinión de Miguel Durán, al galardonado se le reconocía "indudable calidad literaria", pero que el premiarlo significaba dejar sin distinción a "otros candidatos como Borges o Cortázar".

Laura Vaccaro considera, a su vez, que por los regionalismos de estilo a Miguel Ángel Asturias "resulta difícil leerlo"; indica que a los "elementos indigenistas" se une la influencia del surrealismo en su obra y concluye que es autor de "inmensa originalidad" y "un decisivo precursor del realismo mágico".

En el artículo sobre el Nobel concedido a Aleixandre en 1977 Jorge de Sena menciona únicamente el nombre del galardonado y el año sin más consideraciones. Citamos en la primera parte de esta serie de artículos los versos de Sena en los que él lamenta no se premie a Drummond de Andrade y, en cambio, sí a Gabriela Mistral, a Miguel Ángel Asturias, y a Pablo Neruda. Y declara: "las bananas / de las repúblicas hispánicas son muchas, a la / izquierda y la derecha..."

Esos versos sintetizan las cuestiones que atañen al Nobel de 1967 y que Sena mismo encaró en algunas partes de su enorme y polifacética obra. Por un lado, en sus Estudos de Cultura e Literatura Brasileira (1988), consideraría el surgimiento, consolidación y continuidad de una literatura nacional, como es el caso del Brasil, y, en una extensa nota a pie de página al prólogo de Poesia do Século XX (1978), expone sus puntos de vista con respecto al desarrollo de la literatura en Hispanoamérica, dictaminando que sólo dos o tres países han llegado a crear verdaderas "literaturas", como es el caso de México, Argentina y Chile. (Quizá debamos añadir el desarrollo literario de Cuba, como fenómeno especial, y el del Uruguay, por ser parte conjunta del argentino.)

Por otra parte —en lo tocante a "la izquierda y la derecha"—, habría que investigar detenidamente cómo ve Sena la relación entre ideología y obra literaria. Tiene interés, en este sentido, leer lo que afirma a propósito del sentido global (la cursiva es suya) de una obra en Uma Canção de Camões (1966): "No importa, o importa relativamente poco, que el pensamiento de un escritor, de un poeta, sea original en sí mismo. (...) Lo que importa, y es decisivo, es cómo, a partir de ello, él transmite toda una experiencia vital..."

Para entendernos: quiere decir esto que lo que, en realidad, representa un valor en la obra literaria es su específica cualidad estético–literaria, no lo que la distinga ideológicamente.

Todo ello concierne a Miguel Ángel Asturias, a su obra y su figura en la medida en que éstas se mueven en la órbita de las ideas e inquietudes que agitaron a América Latina en la segunda y tercera décadas del siglo XX. Ideas e inquietudes que prevalecían en torno a la supuesta "originalidad" de América y, consecuentemente, a lo que podría ser una verdadera identidad conformada en cada país integrante de lo que hasta entonces se había conocido como Hispanoamérica y que produciría así una específica literatura de cada lugar, es decir, una "literatura nacional". A esa corriente lanzó con denuedo Miguel Ángel Asturias todo el proyecto de su obra, lo cual se confirma por el título de su primer libro, Leyendas de Guatemala.

Pero como Rafael Gutiérrez Girardot expuso en un esclarecedor artículo –"Cómo se lee la literatura latinoamericana en Europa"–, toda esa agitación ideológica de lo que él denomina "la Gran Alteridad de las letras latinoamericanas" y que tiene mucho de confusión y de toma de posiciones no bien dilucidadas que conduciría, en el caso de Miguel Ángel Asturias, al manejo del "juego de la oferta y la demanda", en el que se daba a los europeos lo que "ellos demandaban: exotismo, mitología, hieratismo indígena". Girardot concluye, con afán polémico, aunque no sin una cierta miga de verdad, que si se exceptúa El Señor Presidente "el resto de su producción es desde este punto de vista literariamente mediocre".

Pues bien. Para el caso concreto de Miguel Ángel Asturias, el panorama intelectual y literario de ese momento puede resumirse (y ello aclara, no teniendo que entrar en detalles de más opiniones, circunstancias y datos, su obra y su personalidad, el aura y la intencionalidad que las rodean), en las tendencias de:

  • positivismo,
  • psicologismo y
  • estilismo

dominantes, que imprimen una fisonomía característica a los autores que dimanaban de ellas más o menos directamente.

En ese sentido la afirmación de Gutiérrez Girardot debe corregirse. Pues ni siquiera El Señor Presidente se libra de ellas. Estilismo, decimos, porque el precedente de Tirano Banderas, como está a la vista aunque la crítica en general no haya querido ahondar en ello, con alguna excepción como la de Gustavo Fabro Barreiro, y porque se ha insistido tanto en la "originalidad literaria" de Miguel Ángel Asturias, como hace Iber H. Verdugo, evidencia ya el intento de "americanizar", distinguiendo léxica y estilísticamente, el tema de la tiranía o dictadura como fenómeno "original" de América Latina con esa carga de enfática personalidad de estilista que caracteriza a la obra de Valle–Inclán. Por cierto, la declaración de Asturias, una vez obtenido el Nobel, de admirar intensamente la prosa de Gabriel Miró confluye en ese mismo sentido de atención al estilo.

Estilismo, por tanto, y psicologismo en la noción de personalidad implícita en el esmero expresivo y del propósito de arrogarse el papel de "Gran Lengua" de los pueblos indígenas, con todo lo que de positivismo había en esas ideas: de psicologismo cultural como había propugnado Hippolyte Taine, en la literatura como expresión de una toma de conciencia de identidad, lo que conecta con las ideas de raza, ambiente y momento, y como factor de progreso y combate, lo que llevaría a la abierta disidencia y a la protesta social.

Esto último explica el desvío de evolución en la obra de Miguel Ángel Asturias, con la consiguiente caída de calidad literaria, señalada a menudo por los críticos (Anderson Imbert, Brushwood), en las novelas posteriores a Hombres de maíz: Viento fuerte y El Papa verde, ambas publicadas en los años cincuenta. Y todo ello es así, aunque se le vaya aliñando con los vanguardismos de última hora, lo cual como novedad ya lo había sido en Valle–Inclán, en su Tirano Banderas: la técnica puntillista, el montaje cinematográfico de los episodios, el cubismo de las escenas, la dislocación del tiempo narrativo.

Los puntos expuestos, con los esguinces y contorsiones propios del desarrollo de la obra total, en varios géneros, de Miguel Ángel Asturias no llega a explicarlos cuando no los oscurece la crítica que, en favor de clisés, vaguedad de conceptos y peticiones de principio prefiere hacer pasar al escritor por "autor nacional" sin sopesar ni correlacionar verdaderamente todos los datos que arroja la obra completa asturiana.

Hurtado Heras habla de tres fases en la crítica con respecto a la novelística de Miguel Ángel Asturias: la primera de franca aceptación y elogio, una segunda de censura y de disconformidad y una última de equilibrio, que toma el arte narrativo del autor con todas sus luces y sombras.

Pero lo cierto es que una simple revisión de los juicios evidencia cómo se transmiten aspectos bajo lugares comunes y muletillas que más bien revelan insuficiencias de la crítica y tomas de posición ideológicas con consiguientes errores y traspiés fácilmente comprobables. Así cuando Gerald Martin comenta un artículo periodístico de Miguel Ángel Asturias y exalta su "extraordinaria agudeza", da por suyo opiniones que eran de la época –atribuibles a Otto Rank–, y que seguramente el novelista ya había leído (Cf. M.A. Asturias, París 1924–1933, p. 260, n. 1 correspondiente a [208] en p. 565). Peor aún cuando el mismo Martin afirma que Asturias supera el psicologismo (ídem, p. 617) e intenta "universalizar" su obra con una subrepticia alusión (ibídem, p. 622, n. 1 a [370]), como si se tratara de un Joyce y del Retrato del artista adolescente.

Y es que hasta la fecha la crítica literaria para América Latina sigue operando con nociones mal comprendidas y mal aplicadas, si no es que prejuiciosamente orientadas, y que son las que ofrece el tiempo y la ocasión, como las de dialéctica, identidad, multiculturalismo, literatura nacional, etc.

Desapasionadamente, y visto desde Europa (no una Europa en especial, resabida y erudita en minucias locales, con pretensiones académicas, sino una Europa juiciosamente sensible y buena lectora), Miguel Ángel Asturias, pese a sus grandes talentos, resulta un autor de obras fatigosas de asimilar y un poco anticuadas. Las numerosas reediciones de sus más conocidas novelas no son precisamente éxitos de librería. Y las traducidas en el centro y el este europeo se ofrecen a precios de saldo sin que haya quien se detenga a hojearlas.

(CONTINUARÁ)



REFERENCIAS:

ASTURIAS, MIGUEL ÁNGEL. París 1924–1933 – Periodismo y creación literaria, edición crítica. Amos Segala (coordinador), Madrid, Colección Archivos, 1988.
BRUSHWOOD, JOHN S. La novela hispanoamericana del siglo XX – Una vista panorámica, traducción de Raymond L. Williams, México, Fondo de Cultura Económica, 2005.
ESPMARK, KJELL. El Premio de Literatura – Cien años con la misión, traducción de Marina Torres, Madrid, Nórdica Libros, 2008.
FABRA BARREIRO, GUSTAVO. «Valle–Inclán, maestro de Miguel Ángel Asturias», in El discurso interrumpido, edición al cuidado de Mauro Armiño, Madrid, Akal, 1977.
GUTIÉRREZ GIRARDOT, RAFAEL. «Cómo se lee la literatura latinoamericana en Europa», Camp de l'arpa, No 55–6, octubre 1978, pp. 57–66.
HURTADO HERAS, SAÚL. La narrativa de Miguel Ángel Asturias.– Una revisión crítica, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2006.
SENA, JORGE DE. «Aleixandre ou o Prémio Nobel aos Insignes–ficantes», Diário Popular, 1 de Junho de 1978.
VACCARO, LAURA. Los Premios de Literatura – Una lectura crítica, Sevilla, Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla, 2007.
VERDUGO, IBER H. El carácter de la literatura hispanoamericana y la novelística de Miguel Ángel Asturias, Guatemala, Editorial Universitaria, 1984.


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