DE LA ARMONÍA HARTZ   2
 
EAVAN BOLAND
 
  RECUERDO ENTRAÑABLE  
  Era una escuela donde los niños vestían de estameña zurcida,
donde todos lloraron -o casi todos-, cuando la madre reverenda
a la hora de comer comunicó que el rey había muerto

plácidamente dormido. También yo vestía de lana,
ingería una ración de comida, jugaba a la inglesa y aprendía
lo sabia que era la Carta Magna, lo mucho que había sufrido

la dinastía de Hannover, la medida y complejidad del verso,
el tarareo y partitura de toda la orquesta.
A las tres en punto, tomaba dos autobuses para ir a casa

donde, a veces, al atardecer,
al piano en un rincón del cuarto de recreo
solía sentarse mi padre a tocar las lentas

melodías de Tom Moore, mientra yo de pie intentaba
no llorar a causa del humo de cigarro que ascendía escociendo
de entre sus dedos y, tanto como podía figurármelo,

yo creía que éste es mi país, que era, volvería a serlo,
esta animosa canción destinada
a ser nuestro inventario sin riesgo del dolor. Me equivocaba.

 
 
Traducción:
Propiedad de HARTZ
 
anterior siguiente